ETAPAS DEL DUELO

 

El duelo es un proceso de adaptación a la nueva realidad que nos ha provocado una pérdida significativa. Es un trabajo personal activo, muy variable  y con muchas emociones encontradas.

Podemos describirlo en 5 etapas basadas en la clasificación de la Dra. Elisabeth Kübler-Ross

1.  Fase de Negación o shock

Es muy difícil de comprender lo que está pasando. Se sabe qué ocurrió pero en lo cotidiano no logra acomodarse a esta nueva realidad. Lo conocido y esperado hasta ayer, ya no existe. Todo resulta nuevo y desconocido.

Generalmente es la etapa más corta, decimos que la vida transcurre en automático, hacen lo que se espera de ellos (ir al colegio, trabajo, etc.) pero no registran lo que hacen. Hay aturdimiento, embotamiento y en algunos casos parece que están como anestesiados.

Se habla del fallecido en presente, como si todavía estuviese vivo.

No puede creer lo ocurrido, generalmente refieren creer que es un sueño, que no puede ser verdad.

2.  Fase de Enojo, Indiferencia o Ira:

El ir reconociendo esta nueva realidad lleva al descontento por no poder evitar la pérdida. Se buscan razones causales, se quiere comprender ¿Cómo pasó? ¿Por qué pasó? Hay mucho enojo y frustración por no poder cambiar lo sucedido. Generalmente sienten culpa.  Que se manifiesta en cuestionarse ¿Como no hice tal o cual cosa?, ¿cómo no me di cuenta que le quedaba poco tiempo? Aunque en muchos casos, sí han hecho todo lo que creían necesario. Pero no alcanza, creen que de alguna manera podrían haber evitado lo sucedido. Incluso cuando es por accidente se cuestionan ¿Por qué le preste el auto? O ¿Porque lo deje ir a tal lugar?

De acuerdo a las características del vínculo estas recriminaciones varían mucho. Cuanto mejor es el vínculo,  mejor se podrá procesar que esto ocurrió independientemente de nosotros. Si la relación era ambivalente y no hubo tiempo para  perdonar y perdonarse el proceso será más prolongado. En estos casos es muy aconsejable recurrir a terapia, y resolver con intervenciones terapéuticas específicas este daño emocional, para poder soltar el dolor y el enojo y aprender de esta pérdida.

Se comienza a experimentar “La presencia de la ausencia” todavía no se entiende, no se acepta  que paso, pero si se siente soledad, confusión. Generalmente comparan la ausencia con “parece que está de viaje” Todavía lo siguen esperando. Lo siguen buscando, creen verlo, escuchar su voz, sentir su perfume etc. En realidad es el deseo inconsciente de volver a la situación anterior.

 

3.  Fase de Negociación.

Se  comienza a ver que se necesitan cambios concretos, se comienza a negociar consigo mismo o con el entorno, entendiendo los pros y contras de la pérdida. Se intenta buscar una solución al caos que se está viviendo.

Se establecen nuevas modos de comportamiento en la vida cotidiana. Cambio de hábitos, costumbre.

Es importante identificar específicamente que es lo que se necesita para lograr soluciones eficaces y duraderas, sino se produce una suerte de acertijos descontrolados,  que solo llevan a una mayor frustración.

Es especialmente difícil cuando se produce la muerte de un progenitor joven, que deja hijos de pequeña o mediana edad, el padre sobreviviente tiene la responsabilidad de llevar adelante esa familia. Al enorme  desafío de llevar adelante su familia desde lo afectivo y económico se le suma su propio dolor. Ya veremos más adelante viudez y etapas de crecimiento de la familia.

La ayuda que pueda recibir de la familia extendida tiene una gran importancia, tanto para el progenitor como para los hijos.

Generalmente se  enfadan con el entorno, “ellos no comprenden” es que en realidad los demás siguen con sus vida cotidiana, como siempre, nada ha cambiado para ellos. Muchas veces los familiares son poco comprensivos con la duración del proceso. Y sin darse cuenta juzgan o aconsejan; sin entender  que lo que verdaderamente se necesita es poder expresar el dolor, de lo difícil que es vivir sin la persona amada.

 

4.  Fase de Dolor Emocional.

Es la peor etapa, la de mayor sufrimiento se experimenta la tristeza más profunda porque se comprende la pérdida. Ahora si se entiende lo verdaderamente irremediable de la perdida.

Hay desorganización y desesperanza, ahora si entiende inconscientemente que debe  organizar nuevos hábitos de vida, realizar nuevos roles  lograr adaptarse a la nueva realidad.

Decimos que hay una superación del  “Jet Lag emocional”  ahora hay una comprensión desde lo emocional, de lo que  la razón ya sabía.

Se hace verdaderamente consiente la perdida, se comprende acabadamente lo que ha sucedido. Por eso la emoción más presente es la tristeza y generalmente se manifiesta con mucho enojo, decaimiento, desgano, y desorganización.

Se  pueden presentar  episodios depresivos, reactivos y esperables de acuerdo al tipo de perdida,  que deberían ceder con el tiempo. Si  esto no ocurre es aconsejable hacer una consulta con un psiquiatra que evaluara si el paciente necesita un tratamiento específico.

 

5-Fase de Aceptación.

“CUANDO YA NO SOMOS CAPACES DE CAMBIAR UNA SITUACION, NOS ENCONTRAMOS ANTE EL DESFIO DE CAMBIARNOS A NOSOTROS MISMOS”

Viktor Frankl.

Se asume que la pérdida es inevitable. Supone un cambio de actitud, una transformación interior, se arman nuevos proyectos y se plantea un nuevo sentido de vida.

Es una etapa de reorganización, la vida vuelve a ser previsible, porque se buscaron soluciones concretas a los malestares diarios.

Es el momento final donde podemos hablar de recuperación, hay nuevos objetivos, nuevos proyectos propios, se valoriza estar vivo y se quiere seguir adelante.

Pero esto no significa olvidar,  nadie quiere dejar para siempre  a la persona amada, se trata de recordar pero sin tanto dolor , de evocar con una sonrisa, con gratitud de haber podido vivir y compartir con esa persona el tiempo que la vida les concedió. De aprender a relacionarse con esa persona de otra manera.

Hay personas más resilientes que otras y en este proceso lo demuestran. Frente a situaciones tan adversas tienen  la capacidad de  sobreponerse al  dolor emocional  y  las situaciones trágicas  y  afrontar  los  contratiempos e incluso resultar fortalecido por éstos. Actualmente, la resiliencia se aborda desde la psicología positiva, la cual se centra en las capacidades, valores y atributos positivos de los seres humanos, y no en sus debilidades y patologías, como lo hace la psicología tradicional.

Clor. Marisa Vigas

 

 

 

 

 

Deja un comentario